Cuando un transporte por carretera supera las cargas máximas que es capaz de resistir, en condiciones de seguridad, un puente del itinerario previsto, los técnicos responsables deben actuar rápidamente con un único objetivo: cambiar el itinerario. Cuando ello no es posible, resulta obligado pasar al plan B: plantearse el refuerzo del puente.

Uno de los procedimientos más usados para ello es el de las “vigas saltadoras”, así denominadas porque permiten a la carga saltar literalmente por encima del puente existente sin solicitar el tablero. No son un refuerzo “stricto sensu”, sino una estructura suplementaria provisional, normalmente de vigas metálicas, que se coloca por encima del tablero que se pretende salvar y apoya sus extremos en el pavimento de la zona de los terraplenes o de los estribos.

En las siguientes fotografías se documenta el paso de un vehículo pesado sobre un puente de un vano mediante el uso de esta técnica de vigas saltadoras, y se detallan las distintas fases del proceso y algunos aspectos técnicos.

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Colocación de la primera viga.

El montaje de las vigas comienza con la disposición de unos chapones de 40 mm de espesor sobre el pavimento, en la zona del estribo o el terraplén de acceso, inmediatamente detrás de la junta de dilatación del tablero.

Sobre estas chapas, que son elementos de protección de la capa de rodadura frente a posibles golpes durante el proceso de montaje, se colocan tablones de madera de 10 cm de espesor, que funcionarán como aparatos de apoyo provisionales de las vigas.

Sobre ellos se montan las vigas saltadoras: vigas metálicas, normalmente de acero, de sección cajón y canto estricto. Este canto se elige con criterios resistentes, no de deformación, con el objetivo de minimizar la altura que tiene que subir el transporte y, en consecuencia, la longitud de las rampas de acceso.

Las vigas que se han usado en este ejemplo tienen un canto de 50 cm en el centro y 30 cm en los extremos y una longitud total de 18 metros, es decir, pueden salvar vanos de hasta 17 metros. Hay vigas de mayores dimensiones, con cantos de 70/50 cm, que pueden llegar hasta los 26 metros de luz.  El espesor de las chapas que conforman las vigas puede ser de hasta 30 mm. Naturalmente las deformaciones de estas vigas bajo el paso de las cargas son grandes.

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Las vigas saltadoras sobre las vigas saltadas.

En este caso, el puente que había que saltar era un paso sobre el ferrocarril, con tablero de vigas prefabricadas de hormigón pretensado y sección “doble T”, de 12 metros de longitud total.

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Colocación de la cuarta viga.

Se dispusieron 4 vigas de un metro de ancho cada una, es decir, se montó una plataforma de 4 metros de ancho total, suficiente para que el transporte pudiera pasar sobre ella con una cierta holgura.

Cada viga pesa unas 10 toneladas, y hay que colocarlas al menos desde una distancia de 20 metros, por lo que es interesante contar con una grúa de potencia media/alta, sobre todo en aquellas ocasiones en las que, por la estrechez del puente, el camión que transporta las vigas saltadoras no puede situarse sobre el tablero para descargar las últimas piezas.

Una vez colocadas, se procede a montar los elementos que conforman las rampas de acceso, que permitirán al camión remontar el canto de las vigas saltadoras.

Estas rampas están formadas por elementos metálicos similares a las vigas, pero, lógicamente,  más cortos y con chapas de menor espesor.

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Colocación del primer elemento de las rampas contiguo a las vigas.

Se disponen en dos tramos, como se puede ver en las fotografías, y se apoyan también en sus extremos sobre tablones de madera.

En el presente caso, el puente tenía un esviaje de unos 70g, por lo que las vigas y los elementos de las rampas están algo decalados para acompañar dicho esviaje.

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Colocación de la cuña inicial de la rampa de acceso.

Estos elementos tienen longitudes de 2,50 y 4,00 metros. La pendiente de la cuña inicial es del 7,5%.

Todo el proceso de montaje de las vigas y las cuñas de acceso llevó alrededor de una hora y media.

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Estructura de paso totalmente colocada.

Terminado el montaje de las vigas, se da paso al camión. En este caso, se trataba de un transporte de 260 toneladas de peso total. Las vigas tomaron una flecha de 8 cm al paso de la carga, es decir, aproximadamente 1/200 de la luz entre apoyos, lo cual sería inaceptable para un puente fijo, pero no tiene mayor problema en un paso provisional.

El camión tardó unos 10 minutos en recorrer los 500 metros de  aproximación hasta el puente y cruzarlo sobre las vigas saltadoras.

46-8,30h momento del veh. en puente

Paso del camión de 260 toneladas de peso total.

Una vez pasado el vehículo especial, se procede al desmontaje de todos los elementos para volver a abrir el puente al tráfico cuanto antes. En este caso, toda la operación llevó algo menos de 3 horas: el tráfico sobre el puente se cortó a las 6.45 de la mañana y se volvió a dar hacia las 9.30 horas.

Javier Parrondo

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